jueves, 22 de diciembre de 2011

PLENAMENTE HUMANO, PLENAMENTE HERMANO.

Aprovechando el aire de melancolía que nos regala las fiestas navideñas…, hoy quisiera compartirles “otra” parte de mi vida como religiosa misionera. De esa VIDA que me “perdí” al elegir la misión AD GENTES, fuera de la patria, lejos de la familia.

Los consagrados, enamorados de Jesús quien da la vida, forma comunidad y se entrega… hemos optado por éste, su estilo de vida. Estoy contenta de mi vida religiosa y misionera, el Señor me ha hecho muy feliz al lado de mis hermanas de congregación, de misión y de tanta gente bella que he conocido. Siempre me he sentido afortunada, bendecida y amada. Pero también es importante ser consciente de las renuncias que son inherentes,…algo así como los “precios” existenciales que pagamos por esta opción.

Mi mamá me decía -“mmm, Pabis, de lo que te perdiste!”-… y sí,… me he perdido de mucho. Sirvan los siguientes ejemplos para ilustrarlo:

Desde mi entrada a la vida religiosa (hace 26 años) he pasado, creo, unas 7 navidades en familia… de las otras navidades 8 en Perú, 8 en Chad, y las otras en formación.

Me perdí:

-el último aliento de mis padres y de hermanas muy queridas,

-las bodas de mis hermanos,

-los nacimientos de mis sobrinos, sus primeros pasos y palabras, su evolución escolar y humana.

-Me he perdido poder apoyar en sus dificultades y enfermedades a mi familia, a mis amigas y amigos…

Me he “perdido” muchos acontecimientos, maravillosos y dolorosos que “merecían mi presencia”…

Solo un mensaje o una llamada para hacerme “presente” y decirles que en estas distancias LOS AMO, LOS ESTRAÑO Y LOS ACOMPAÑO… EN EL DOLOR… EN LA ALEGRIA.

La primera noticia que me “estrujo” el alma, fue de postulante, tenía 17 años, avisaron que mi padre estaba hospitalizado… pasé 10 días con él y mi familia;… nadie me dijo “quédate o vete”... un sacerdote dijo… “lo mismo que está haciendo aquí, lo puede hacer desde allá”.

Han pasado años de esas palabras y… he descubierto que no es cierto!

No es cuestión de “hacer por el otro” lo que debe empujarnos a permanecer o partir… tampoco es cuestión de evitar remordimientos o culpa y condicionar a eso la decisión.

Es importante experimentarse en LA LIBERTAD que nos regala Dios para escoger. Con esas dosis de claridad, de fortaleza y paz para PERMANECER O PARTIR.

Creo que para un misionero (y si no está de acuerdo, respeto su sentir, y yo expreso el mío) resulta complejo poder explicar cómo se puede vivir “tranquilo” sabiendo lo que ya se “perdió” y que se seguirá “perdiendo” aún; si sigue con su “loca” idea de continuar en misión.

Parecer loco” o “razonable”, “héroe” o “cobarde”, … se puede juzgar con facilidad las opciones que se hacen… juzgar olvidando lo complejo de ser humano… cómo si olvidáramos las batallas que libramos entre nuestras compromisos y razones, entre nuestras heridas, afectos y responsabilidades.

Perdóneme San Ignacio y las dos banderas… pero no funcionan muy bien las “estrategias” para saber escoger,… además de lo difícil, del dolor y de que, a la larga, se sigue “conviviendo” con las “resonancias” de esas opciones.

Me disgusta cuando se dice con simplismo la célebre frase: “es la voluntad de Dios”, intentando facilitar lo difícil, lo doloroso, lo incomprensible… Como una píldora de “consuelo” ante esta terrible y hermosa aventura de ser LIBRE, de equivocarse o acertar.
¿Me equivoqué al perderme de todo lo que relato?… no lo sé. Pero tampoco me desequilibra. Ya lo hablaré con mi Señor el día que me llame a su presencia. Y ya le daré las cuentas de mi amor y de mi desamor.

Por ahora me toca convivir con las “resonancias” que vienen en determinados períodos para hacerme reflexionar (como ahora), ayudarme a cerrar ciclos, a liberar dolor y a continuar en paz.

Las resonancias son diferentes a los remordimientos… el remordimiento es mordaz, culpable, desasosiega y deprime…

Las resonancias por el contrario, son oleadas de nostalgia y de dolor sereno, invitaciones a la vida y a la paz… Voila el mal espíritu y el buen espíritu! Merci San Ignacio!

Como consuelo, pudiera hablarles en contrapartida, de TODO LO QUE HE GANADO por seguir a Jesús… PERO NO BUSCO CONSUELO, Mi intención es CONTARLES ESTA VIDA “OCULTA” que forma parte del MISIONERO.

Si gustan, tal vez el “consuelo” que descubro en mi experiencia es que mi deseo siempre fue y era estar bien presente y que eso, de alguna manera, me permitió sentirme cerca y acompañar (“estar” de otra manera) donde están las personas que amo que celebran o que sufren.

Si se pudiera regresar el tiempo, “negociaría” la posibilidad de “participar” físicamente de ciertos momentos. Claro que lo haría! Los años, el dolor y la distancia me han enseñado.

Ahora es tarde para eso y no pierdo tiempo en lamentaciones… solo pido a Dios la gracia de estar atenta y la claridad para no dejar pasar los momentos que me hacen más humana, más hermana y más cercana!

Y que si Ud los tiene, los aproveche y disfrute!

Ser plenamente humano… y plenamente hermano…

Cristo cercano nos lo enseñó desde el pesebre y con toda su vida!

MUY FELICES FIESTAS, DIOS BENDIGA CON SALUD Y PAZ

Y PROSPERE TODOS SUS PROYECTOS!!!

Un gran abrazo para todos y hasta la próxima

PYC

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