jueves, 19 de febrero de 2009

En memoria de la expulsiôn de 300 misioneros (Sudán 27 de febrero de 1964)

El Padre Luigi Gusmeroli de 80 años es un Misionero Comboniano italiano que lleva 52 años de labor misionera en Africa... escribirlo me detiene el aliento y me aumenta la admiración.

Don Luigi es un hombre de paz, discreto, sereno, en las reuniones sus aportaciones son acertadas y en sus evaluciones es siempre sincero y positivo, cree en la gente y le manifiesta confianza. Es constante en el trabajo y con una sólida personalidad. Últimamente su salud ha estado un poco afectada… pero es nada a lo que su fortaleza da testimonio.

Para los chadianos es un hombre respetable y sabio cuyo consejo siempre es escuchado y seguido. En el 2005 cumplió 50 años de ordenación sacerdotal... y las celebraciones fueron como él: austeras y discretas...

Fue dificil obtener más información para este artículo, porque es un hombre que le gusta platicar con la gente pero no de él. Aproveché un día que estaba, como buen italiano, saboreandose un café y le dije: “Padre Luigi, qué guapo sale en las fotos del libro de los combonianosen el Chad!” … El sonrió y me dijo que ya había pasado tiempo de eso... y con modestia me agradeció el "piropo".

Con esa sonrisa yo sentí la puerta abierta para expresarle mi deseo de hacer este artículo y publicar algo de su vida. El me dio su aprobación y me contó lo siguiente:

Ingreso al seminario Comboniano de 12 años y ya su amor era el mismo de Comboni: El África.

En 1957 fue enviado al sur de Sudán, dice que había que esperar hasta dos años para que el gobierno Sudanés autorizara la entrada de un misionero… y una vez dentro del país ya no se podía salir… era un “para siempre”; aprendió la lengua "Zande" y trabajo feliz con los “azande”.

Después a causa de la dictadura islamica de 1959, que utilisaba la violencia para lograr que el Islam se convirtiera en la religión del estado y la manera de vivir de todos, la gente empezó a huir hacia la frontera con República Centro Africana. Tres años después se organizó un grupo de rebeldes que buscaban liberar al país de la dictadura, su líder era un sudanés católico. Se inició la lucha armada y el gobierno como represalia por un ataque de los rebeldes, ordena el 27 de febrero de 1964 la expulsión de los 300 misioneros (sacerdotes, religiosas) de diferentes congregaciones que trabajaban en las 3 provincias del sur del país.

El Padre Luigi recuerda que fue llevado con otros misioneros en un camión escoltado por la policia, todos tenían que reunirse en Jartum, la capital del Sudán para regresar a Roma. Todo fue muy rápido y violento, sin tener el tiempo necesario para recoger sus cosas y las pocas que llevaban fueron groseramente revisadas por la policía. Curiosamente lo que les quitaron a varios misioneros fueron las fotos de su familia.

De Jartum los misioneros partieron en dos vuelos regulares y un vuelo especial de Alitalia enviado por el gobierno Italiano. El 10 de marzo del mismo año, los misioneros expulsados son recibidos en audiencia por el papa Paulo VI.

Poco después como P. Luigi hablaba el “zande” fue llamado por sus superiores para auxiliar a los refugiados de Sudán que se habían establecido en Abosi, República Centro Africana. Durante 8 años trabajo y acompañó a los refugiados en la frontera. Cuando Abosi se hizo peligroso por la cercanía con Sudán, los refugiados fueron desplazados a Mboki y el P Luigi se fue con ellos; él recuerda con cariño el ejemplo de varios catequistas y el ánimo de las comunidades, se desplazaba en moto para visitarlos y buscaba sostener su esperanza y paciencia en un futuro mejor. Vivía de forma sencilla y austera y siempre buscaba estar cerca de la gente.

El 27 de febrero de 1972 el gobierno sudanés firmó un acuerdo de paz con los rebeldes y entonces los refugiados pudieron regresar a su país y a sus pueblos. La gente comienza a organizarse para volver, los desplazamientos de más de 12 000 personas inicia el 22 de enero de 1973 y terminan el 18 de junio del mismo año, el P. Luigi realizó numerosos viajes en camiones para acompañarlos hasta Sudán. Una vez que la misión entre los refugiados se despobló, P. Luigi se unió a sus compañeros en Bangui, aprendió el “sango” y trabajó con los centroafricanos.

En 1978 el P. Luigi es enviado al Chad, a la Diócesis de Sarh, descubrió la complejidad de la lengua “ngambay” sin embargo aprendió y -“ continúo aprendiendo”- dice él.

En 1994 regresa a Bangui, cuatro años después es enviado de nuevo a trabajar en el Chad, en la Diócesis de Doba, hasta nuestros días.

En nada este artículo, hace justicia a la increíble trayectoria de P. Luigi, su historia y su vida son un gran testimonio de entrega y donación a Dios en el África,pero como lo señalé al principio, es un hombre discreto y modesto, a quien admiro y respeto, y no quise incomodar con más preguntas. Algunos de los datos que él me dio, los completé con información y fotos del Libro “Sembrar en las fronteras del Sahel”, del P. Enrique Javier Rosich, comboniano.

Vaya pues nuestro pequeño homenaje al gran P. Luigi y en memoria de los misioneros que fueron expulsados del Sudán hace ya 46 años un 27 de febrero…. vida y testimonio de amor y fidelidad a Dios y a la Iglesia que siguen animandonos y fortaleciendonos en la Misiôn.

Paula =)

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