miércoles, 12 de septiembre de 2007

JUBILEO HPSSC

Estando ya próximo el año 2009, en el que las Hermanas de Pobres, Siervas del Sagrado Corazón celebraremos los 125 años de nuestra Fundación y en el que también se cumple el primer centenario de la muerte de Nuestro Padre Fundador, D. José María Cázares y Martínez, nuestras superioras nos han convocado a celebrar ambos acontecimientos con un Jubileo Fraternal, por lo que este año 2007 lo dedicaremos a pedir al Señor que acreciente nuestra fe y nos lleve a darle sentido a nuestra obediencia; el 2008, a la esperanza, actitud que al dejarnos experimentar nuestra pobreza, nos abre a la Providencia, en una confianza ilimitada en Dios, y el 2009 -Año Jubilar- al don de la caridad, que nos hace hermanas y nos abre a la solidaridad con los demás.En nuestro primer encuentro fraternal, celebrado del 1 al 4 de enero pasado, en diferentes centros se inauguró el año de la fe, en este dinamismo jubilar. El binomio fe-obediencia nos abre a la Palabra y a disfrutar la vida en fraternidad, con apertura a los signos de los tiempos.La luz del Espíritu Santo nos hará penetrar en las verdades de nuestra fe y su acción iluminará nuestra mente para crecer en el conocimiento de Dios. Para experimentar el dinamismo de la gracia y la conversión -que es fruto de la acción del Espíritu Santo-, es preciso no cerrar ningún rincón de nuestro ser y permitirle que nos transforme interiormente, para que esto se traduzca en unidad fraterna y servicio gozoso.Para el pueblo de Israel, recordar los acontecimientos salvíficos era motivo de gozo, de vida y esperanza. Es lo mismo que nosotras queremos hacer hoy: reconocer con gozo y esperanza, la fidelidad de Dios en la vida del Instituto, durante estos 125 años y por el centenario de la llegada a la Casa del Padre, de quien nos dio vida como familia, de manera que recordar celebrando nos ayude a volver a nuestros orígenes para acoger y gustar la novedad del don gratuito de nuestra espiritualidad y carisma, para irradiarlo en el mundo actual. ¡Con qué fidelidad y constancia, nuestro Fundador y las primeras hermanas cuidaron el don recibido y lo compartieron! Seremos más Iglesia en la medida en que seamos fieles a esta primera inspiración.Para que esta celebración logre su objetivo de revitalizar nuestra identidad, es necesario que cada una vivamos la experiencia personal del JUBILEO, el gozo, la paz y la comunión, como frutos de nuestra conversión al Señor. La experiencia personal y profunda de la misericordia del Sagrado Corazón de Jesús, nos hará más cercanas y compasivas hacia nuestros hermanos, especialmente los pobres. Su amor sin límite nos motivará a transparentar en acciones, el amor apasionado, bondadoso, tierno y fiel de Jesús que, con su entrega en la cruz, nos ha manifestado su amor hasta el extremo. La figura de María nos mostrará su fe intrépida, al pedir el primer signo milagroso de Jesús en Caná de Galilea: “Hagan lo que Él les diga” (Jn. 2,5). Su compañía como mujer creyente y disponible a los planes de Dios, nos llevará a hacer lo que el Señor nos indique. Y la fe del Sr. Cázares, que le lanzó a percibir los deseos de Dios y a realizar la fundación de nuestro Instituto, nos alentará en la obediencia a la inspiración del Espíritu. Muchas hermanas nuestras son modelo de fe para las nuevas generaciones; ellas, junto con nuestro Padre Fundador, nos seguirán sosteniendo para hacer de nuestra actividad orante y apostólica, un homenaje a Dios, que redunde en aumento del número de los amigos de Dios.¡Gracias, Señor, porque has estado grande con nosotras en estos 125 años; concédenos prepararnos a vivir como Tú quieres, este JUBILEO! Que María, la mujer fiel y disponible a los planes de Dios, nos alcance la gracia de vivir con plenitud este Jubileo Fraternal.
Hna. Josefina Orozco Aguilar, HPSSC.
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MISION EN EL CHAD (presentado en la celebraciôn Jubilar de las HPSSC)

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