jueves, 3 de agosto de 2017

CUANDO LA VOCACIÓN “TE TIENE”

… Un tesoro, en vasija de barro.

Mi misión se ha centrado en el Chad, África los últimos 15 años. No lo siento como “mucho tiempo”, sino como el  tiempo  “óptimo” en el que, con reverencia, me aventuro a seguir comprendiendo la complejidad de los “tejidos chadianos”.
Fui consciente de la vocación al África antes que de la vocación a la vida religiosa… fue “África” la que me llevó a encontrarme con Jesús y a decirle SI en la vida Religiosa… y lo “misterioso”, en un Instituto que “aún” no abría la misión en África.
Quince días después de la profesión religiosa llegó la invitación al PERU como un DON PRECIOSO que colmó mis ansias misioneras, abrió mi corazón  y  me educó 9 años para trabajar en el Reino de Dios. Desde aquí se me invita a formar parte del equipo que fundaría la primera misión HPSSC en el Chad.
No estaba preparada para ir…  debía terminar un proceso,… comprendí que África, más que un lugar geográfico,era una “actitud ante la vida”,una pasión, seguir una Voz.  Le “devolví” el África geográfico a Dios y confié que El me llamaría cuando fuera el momento. Seis años después, llegó la invitación… sin dudar y con mucha ilusión acepté.
Mi primer desafío, no fue el idioma,… en Maybombay fue llegar sin la comprensión de lo que era una “cultura africana” y como “vivirse” en ella, el pequeño curso de misionología y el curso de “inculturación” fueron una aproximación. Hasta hoy, la cultura de este pueblo que amo y sirvo, sigue siendo una sorpresa.
Además de la cultura, otro desafío fue la lengua nativa… (que torpemente comprendo y no hablo). No obstante, sentía la proximidad y amistad de la gente, y trataba de entenderlos. Comprendí que la MISION (con todo y mis limitaciones como misionera) era acompañarlos en su “camino de dignificación” como Iglesia naciente.
Hice opción por los niños. Con impotencia confrontaba la realidad de maltrato a las mujeres, las niñas y los discapacitados… y el Señor me regaló poco a poco, comprometerme con ellos.
Cuando llegué a Mbikou, mis descubrimientos se vuelven certezas y tengo la oportunidad de dedicarme a lo que me apasiona: promoción de los niños, alfabetización de la  mujer, atención a los discapacitados, escuelas comunitarias y formación de maestros.
Grandes posibilidades se van abriendo en estos campos, con el apoyo de mi comunidad… maduro en fraternidad la misión y su particularidad, nuestro ser y “hacer”. Ya no me confundo ante tanta “urgencia” y  sufrimiento.
Dios en la realidad nos empuja, como comunidad religiosa, a acompañar un proyecto de escuela y como Diócesis se vive un momento privilegiado de crecimiento y fortalecimiento en esta línea evangelizadora.
Pasada una prueba, me entrego con más conciencia de mis limitaciones y de mis posibilidades en la misión de Mbikou.

Las convicciones que me sostienen en la esperanza:
  • ·         NO ES EL MOMENTO DE COSECHAR, SINO DE SEMBRAR. Si veo resultados, bien,… y bendito sea Dios; si no… los que siguen los verán. Dios, es el Señor de la historia.
  • ·         DIOS AMA A SU PUEBLO Y NO LO ABANDONA. Otros continuarán por los caminos que hemos descubierto y harán nuevas y mejores rutas. La obra es de Dios.
  • ·         La mejor respuesta que he encontrado ante tanta necesidad,  miseria y sufrimiento  es la EDUCACION.

Creo que en esta realidad, la EDUCACIÓN ES LA OBRA DE CARIDAD MÁS GRANDE Y EL  MAYOR ACTO DE COMPASIÓN. Escucho del Señor Cázares palabras de consolación para el CHAD: EDUQUEN A MI PUEBLO!
Solo la educación proveerá a estas personas de las herramientas para recuperar su dignidad, para librar sus batallas y construir su presente y su futuro.
  • ·        En este “pedacito de historia”, que nos toca vivir, LOS PROTAGONISTAS SON DIOS Y SU PUEBLO. Nosotras HPSSC somos instrumentos del Reino y testigos de Su misericordia en estas tierras.
  • ·         La paciencia, la humildad y la obediencia al Espíritu son frutos luminosos que Dios regala a los misioneros después de cierto tiempo de oscuridades, incomprensiones y enfermedades. Dios es quien impulsa, sostiene y anima.
Admiro y quiero a los chadianos por su resiliencia, por sus sueños, por sus luchas, por su alegría (que nace de un “bien vivir” y no de un “poseer”). Los chadianos me han regalado una visión de la vida, más simple, más humana y más compasiva, buscando lo esencial; más consciente del don de la vida, de su fragilidad y del sentido de la existencia.

África aùn me “tiene” y la vivo como una vocación inalterable, siempre nueva y más profunda.  La vocación al Africa como un “tesoro” en vasija de barro….


*La resiliencia: capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad
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MISION EN EL CHAD (presentado en la celebraciôn Jubilar de las HPSSC)

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