martes, 18 de agosto de 2009

MAMA MISIONERA

Paula: desde hace tiempo me pediste que escribiera un artîculo para el blog y te dije que cuando se completaran las 5000 visitas lo haría... y bueno... ya casi son 6000... así que ahî va. Han sido muchos los temas que me vienen a la cabeza sobre las situaciones que vivimos en la misión, pero he decidido dedicar este artículo a ti, a tu familia y en especial a tu mamá. No te lo esperabas verdad?

Fueron sólo tres ocasiones en las que me encontré con tu mamá: la primera en México cuando nos visitó en la comunidad de las Rosas, desde entonces percibí una gra personalidad llena de fuerza y de ternura; la segunda vez fue en su viaje a Roma donde gozamos de momentos inolvidables gracias a su gran sentido del humor, a su capacidad de adaptación y de gozar cada momento de su vida con las personas que amaba, para ese entonces hacía ya mucho tiempo que ya no trabaja en la fotografía, pero sin una câmara en la manos y sin los lápices para retocar fotografías hacía de cada momento una imagen inolvidable, de esas que duran en el corazón y en la mente toda la vida.

Mamâ y Erika en el Coliseo Romano
Recuerdo cómo disfrutó los capuchinos, “il minestrone”, su juego de cartas después de los fatigosos recorridos, su impresión cuando vió el trabajo que realizaban nuestras hermanas en el Colegio Mexicano, no se ocupaba tando de admirar los lugares o monumentos, que seguramente lo hizo, sino de hacerte disfrutar a ti y a Erika en esos lugares, disfrutó de tus cuidados y chiqueos aún cuando no faltaron las discusiones para ponerse de acuerdo sobre los lugares visitados o “les souvenirs” para la familia. En realidad creo que fue un viaje inolvidable para las tres. La tercera vez que la vi, fue el año pasado días antes de regresarme al Chad y de su partida al cielo, la encontré en tu casa como siempre poniendose muy guapa, luego disfrutamos de un delicioso desayuno de papaya, miel avena y almendras en la intimidad de la cocina, me platicó cómo se sentía, lo agradecida que estaba con Dios por lo recuperada que estaba, todo lo que la habías cuidado en el año que estuviste con ella. Luego pasamos a su cuarto para que se reposara, me invitó a recostarme a su lado y segur platicando, para mí fue un gesto de cariño, de confianza, de hacerme parte de la familia y un momento muy sagrado porque en poco tiempo me hizo un recuento de su vida, tal vez sería la última vez que lo haría, no lo sé, lo que si sé es que se sentía contenta por lo que había vivido, por lo que había logrado, lo feliz que fue con tu papá, el dolor que implicó para ella perderlo y por lo que eran cada uno de ustedes. Después mientras ella se arreglaba para que salieramos a comer con Yola, tu hermana, me encendió la tele al mismo tiempo que me hablaba de su deseo de vivir para ayudar a los demás, en concreto de asistir a los enfermos, así como un día hizo en su trabajo por las vocaciones en el grupo de vocacional y recordó la sorpresa que se llevaron cuando tu decidiste ingresar a la vida religiosa, el dolor que les había causado tu partida, y la resignación de tu papá porque a “Dios no se le podía decir que no”. Fue en este momento cuando recibimos tu llamada. En la comida se preocupó de que comieramos bien Yola y yo, no quedó muy satisfecha de lo que nos sirvieron. Después de la comida recorrimos el Mante mientras nos hablaba de lo cambiado que está en comparación de cuando llegó a vivir allí con tu papá. Al llegar a la casa de Yola se descansó, disfrutó de tus sobrinos, le habló a Juan y casi lo obligó para que esa noche llegando de su viaje de Tampico nos llevara a cenar, yo sentía pena porque seguramente ellos estarían cansados, pero cuando llegaron a recogernos a la casa de tu hermana comprendí porque la insistencia de que viera a Juan y conociera su familia.

Estando ya listos para subirnos a la camioneta vio con mucha satisfacción a tus hermanos y a sus respectivas familia y me dijo con una grande sonrisa -“Maritza ya conoces a Micaela, Paula, Yolanda y Juan, sólo te falta conocer a Pedro, êsta es mi prole qué te parece?”- Yo con una sonrisa le conteste que muy bien, que eran una linda familia, la verdad no me esperaba que me los presumiera de esta forma. Nos fuimos a cenar y pidió su carnita asada que estaba de chuparse los dedos, la saboreo y disfrutó de Juan y su familia, a tus sobrinos les decía -“que le mandan decir a su tía Pabis?”- la respuesta general era -“que se cuide, la extrañamos, que venga pronto”-.

Al dejarme en la comunidad se bajó de la camioneta, me besó, me abrazó y me bendijo, dicéndome -“llévale todo mi amor y cariño a mi pedacito (Paula)-. En mí hubo sentimentos encontrados, tal parece que se hubiera querido venir conmigo para verte, agradecida de todo lo que me hizo gozar en ese día y por que me recordó cuando me despedía de mi mamá. Al día siguente yo estaba arregando mis cosas para irme a Guadalajara, cuando me llamaron diciéndome que tenía una visita, me extrañó porque no esperaba a nadie, bajé corriendo y... Oh sorpresa! Era tu mamá con las pinturas inflables de diamantina que habías dejado y que quería te trajera, no se entretuvo mucho, tal vez las pinturas no valían el esfuerzo que ella hizo para llevármelas, ...pero ahora a distancia creo que el mensaje que tu mamá quería dejarte a través de las pinturas era este: -“Hija nunca te des por vencida, ni por lo dificil de la misión, por la enfermedad, los malos entendidos y las situaciones y personas dificiles que puedas encontrar, pinta tu vida del mejor color y que todo brille siempre a tu alrededor, sé luz y vida para los demás, transforma todo en bien para ti y sé una bendición para los demás, yo siempre estaré contigo”-.

Casi todos los nietos... faltan Juseff y los bisnietos: Ponchito y Raquelin, que tambien conociô y abrazô

Así que querida amiga, sigue con ánimo respondiendo a tu vocación de servicio en esta tierra chadiana, sigue honrando a tu mamá con tu misma vida y sé como ella,

UNA GRAN MUJER!

Al terminar de escribir estas bellas experiencias con tu mamá, puedo decirte, porque las escribí para tu artículo. La razón es que, si me lo permites quiero seguir escribiendo sobre las grandes mujeres que están a nuestro lado en esta misión, y que mejor que comenzar con lo conocido, vivido y gozado con tu mamá, la mujer que a través de ti aportó su mejor granito de arena a esta misión. Un saludo a cada uno de tus hermanos y sobrinos que seguramente me leeran, para Erika un gran Felicidades por su boda.

Gracias y hasta pronto!

MARITZA ORTEGA MENDOZA
NB: Siempre quise escribir sobre mamâ, pero no podia hacerlo... se imaginaran porquê. A nombre de mi familia, MIL GRACIAS MARITZA por este "HOMENAJE SORPRESA" que es una caricia al corazôn dolido aûn por la separaciôn. Paula =)
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