Por experiencia sabemos, que si desde el comienzo los padres no hacen un “mínimo de movimiento” por los discapacitados, es que “no harán nada” y si los misioneros lo hacemos, le dejan a uno todo el trabajo y para colmo se ponen exigentes aunque no ayuden en nada. Así no se educa en la responsabilidad. El papá podría pedir hacer un trabajo o prestado o algo… pero no hubo nada de movimiento a favor del Roland. "El niño había nacido así y así de iba a quedar", mandaron decir. De todas maneras me quedó “la espinita” y me prometí buscarlo más adelante.
Platiqué su caso y dijeron que posiblemente sería “espina bífida”, que no caminaría…. esto me entristeció… pero de todas maneras “algún día” iría a buscarlo, al menos para saber cómo seguía.
Tiempo despuès, visitando a los discapacitados andaba por el rumbo de la casa de Roland, fui a buscarlo, llegué con ganas de encontrarlo vivo… sabiendo que muchas veces los dejan morir para que no sean una “carga” más adelante.
Para mi alegría lo encontré: igual de chiquito y sentadito, solo y jugando con unas piedras…se asustó al verme y gritando a todo pulmón se desplazó rápidamente de nalguitas hasta una muleta de cañas y otra de palos viejos… quedé sorprendida cuando se puso de pie y continuó la fuga volando en sus muletas, desapareciendo en su casa de paja… aparecieron su mamá y hermana asustadas por los gritos. Saludé y cuando pregunté por Roland, aumentó el volumen de los gritos desde el interior de la casa. Gracias a los consejos de la mamá y de los curiosos, salió todo “chorreado” por las lágrimas, me dio la mano con reserva y su carita aterrada. Le di unos dulces y fue el comienzo de nuestra amistad.
Me dejó revisarlo: sus huesitos estaban deformados (las piernas curvas y los brazos girando en espiral), la protuberancia del coxis había desaparecido. Chanceline, su hermanita de 9 años (que tambien tiene mal una pierna) había confeccionado la muleta de caña, pues estaba convencida de que Roland podría caminar... si se le proporcionaba los medios.
El papá los había abandonado. Convencí a la mamá para que lleváramos al niño al centro de discapacitados, escuché la célebre frase Ngambay: “gursu goto” (no hay dinero) pero está vez apoyada en la fe de Chanceline (que hizo algo por su hermanito), estaba resuelta a que ayudáramos a Roland.
Se le diagnosticó enanismo, raquitismo y traumatismo (no había espina bífida… la “protuberancia” fue originada por una caída de “sentón” que desajustó su columna). Supimos que tenía 8 años y que sus huesos continuarían deformándose. Estuvo varias semanas en rehabilitación y con la ayuda de unos sujetadores ortopédicos Roland mejoró su marcha y podía andar algunos pasos sin muletas, movía sus manos y hablaba mejor.
Lo invité a la escuela (era el último mes de clases)… para su mamá y hermana que se alternaban en llevarlo resultó pesado porque recorrian unos 8km de distancia y aunque Roland está chiquito, pero está pesadito, así que le prestamos una bicicleta a una maestra que vive cerca y ella lo trasportaba ida y vuelta.
No se imaginan lo que cambió la vida de Roland este tiempo de socialización y descubrimiento de un nuevo mundo, después de años de reclusión en su casa a causa de su discapacidad.
Con una “sobrita” de tela le mandamos a hacer el uniforme de la escuela… no se lo quitaba para nada y durante la rehabilitación fue su traje de gala… para no quitarse el uniforme se iba con los adultos discapacitados del taller de carpintería (que usaban un overol azul)… argumentando que ellos eran de “su escuela” porque traían el mismo uniforme.
Cuando terminaba las clases de preescolar, mientras esperaba a la maestra, trabajaba en grafismo en nuestra casa… le costaba mucho sostener y dirigir el color, hasta que encontró la manera para que sus manitas pudieran controlar el trazo y terminó un cuaderno impecable.
Maritza le decía “Monsieur” (“Señor” en francés, porque aunque está chiquito tiene la cara de adulto) y le ponía ejercicios de estimulación y psicomotricidad, descubrimos que poseía gran capacidad de observación y memoria… así que la escuela no sería un problema en ese aspecto… pero habría otros que vencer. ..me explico:
Maritza le decía “Monsieur” (“Señor” en francés, porque aunque está chiquito tiene la cara de adulto) y le ponía ejercicios de estimulación y psicomotricidad, descubrimos que poseía gran capacidad de observación y memoria… así que la escuela no sería un problema en ese aspecto… pero habría otros que vencer. ..me explico:
Los niños de preescolar lo acogieron sin problema y lo protegieron, era el más pequeñito de la escuela (81 cm). Durante el recreo no faltaba quien lo acompañara y le llevara su atole. Se quedaba sentadito afuera del salón viendo a todos los demás niños.
Al final participó en la primera mini-olimpiada escolar, Maritza lo preparó para una carrera sin muletas: UNA CARRERA POR LAVIDA, una carrera contra la enfernedad, a todos los alumnos se le explicaron sus dificultades y los retos que debía superar… y de cómo todos deberíamos apoyarlo para que triunfara.
Esto fue necesario, ya que en su cultura además de menospreciar a los discapacitados,y tienen pavor de los “pigmeos” a quienes llaman “goygoy”. Según sus creencias son “duendes violentos” de los bosques; que ya no hay en el Chad ( los que no mataron, emigraron…solo permanece la “creencia y el miedo”). Los pigmeos habitan la selva de Centro África y la “violencia de aquel entonces” era para defenderse de los “normales” que invadían su territorio. Tenían que proteger su familia y procurarse alimento… así que sus “astucias” (hacer ruidos en la noche, tirar piedras y puntas de flechas envenenadas con cerbatanas desde la copa de los árboles, poner trampas, etc) les creó fama y fueron “respetados” por miedo... los "genios" o "duendes" del bosque
El año pasado le quitaron la vida a un niño de cuatro años que esperaba a su papa sentadito bajo un arbusto como no respondía pensaron que era un "genio" que los iba a atacar, lo mataron porque estaban aterrados y ciegos del miedo. Fue un hecho lamentable… y aunque cruel lo traje a colación para comprender el poder destructor de la superstición y las creencias.
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La gran carrera |
Pues llegó el gran día deportivo, tan motivado estaba, que llevó calcetines y cuando lo anunciaron como los corredores profesionales, se tomó el tiempo de acomodárselos apropiadamente para “correr”… Al silbatazo de salida, tiro las muletas y comenzó a caminar lo más rápido que podía por el camino trazado en la arena…todo el mundo aplaudíamos y gritábamos porras. Recorrió 10 metros!!
Nos demostró que estaba preparado y que continuaría aceptando más retos y abrirse caminos.
Roland en la misa de clausura, en oración |
Hasta la próxima
Paula
Y al siguiente año ROLAND nos dio esta sorpresa